Capítulo 2

Resumiendo, podríamos establecer dos tipos grandes de fumadores, los que desean y los que no desean dejar de fumar. Antes dijimos que la primera consecuencia de ser fumador no es padecer una enfermedad o morir por el tabaco, eso es el efecto colateral último. El verdadero drama de ser fumador es, a pesar de las evidencias científicas para dejarlo, NO DESEAR DEJAR DE FUMAR, esa es la consecuencia más grave de ser adicto (es lo que ocurre en los negadores del problema y la solución, y en el grupo indeterminado). En un segundo grupo, nos encontramos con los fumadores que sí desean dejar de fumar, pero que no pueden por otra serie de “engaños” que no les permiten dar el paso. Podríamos decir que, ser adicto, es como estar prisionero, pudiéndose adoptar dos papeles diferenciados: primero, el que desarrolla un Síndrome de Estocolmo, poniéndose a favor de su captor y, por lo tanto, no queriendo huir; y, segundo, el que sí desea escapar, pero teme hacerlo por las consecuencias que pueda acarrearle o porque piense que no tiene capacidad para conseguirlo.