Capítulo 2

Ciertamente, que el fumador termine desarrollando infertilidad, impotencia sexual, enfermedades pulmonares graves o cáncer, no deja de ser la consecuencia o efecto colateral del verdadero problema al que nos enfrentamos: el CEREBRO ADICTO. Por ello, desde Fumabook no trabajamos con estos, denominados por mí, “efectos colaterales”, ya que poco le importa al gran dictador que es tu cerebro adicto. Hablar de estas cosas no hará que tú dejes de fumar. Tu dictador personal no se deja impresionar con cifras de muertos o fotografías de pulmones ennegrecidos. No es relevante que tosas, expulses moco sanguinolento, te cueste respirar o te gastes 2.000 euros al año en tabaco, al cerebro adicto solo le importa su dosis. El problema aquí es que, este cerebro adicto dictador, no pertenece al vecino de arriba, a tu compañero de trabajo o a tu cuñado, TE PERTENECE A TI. Ese cerebro que la naturaleza había fabricado magistralmente para ti, para cuidarte y alejarte de los peligros, cambió de función y objetivo (mantenerte con vida) y puso su DOSIS como primer motivo o prioridad, a cualquier precio (tu salud o tu propia vida, tu libertad y tu dinero). Ahora mismo no voy a seguir profundizando y exponiendo cómo de perverso es tu cerebro adicto, porque ese mismo cerebro es el que está leyendo este libro e interpretando mis palabras, y no quiero que se arrepienta y lo coloque debajo de alguna pata de una vieja mesa coja. Para evitarlo, voy a hacer un rodeo silencioso, para que tu cerebro adicto siga distraído y yo pueda llegar a ti (a ése que aún perdura en tu interior, bajo llave, callado, pero con las ansías de acabar con esta terrible dictadura mental) y así poder seguir explicándote cuál es la mejor forma de dejar de fumar.