Capítulo 13

El problema viene cuando uno deja de fumar asumiendo que deja atrás algo bueno, beneficioso o que le aporta placer. Encontramos personas que llegan a decir “si me toca la lotería, lo primero que haré es hacer un gran viaje, comprarme un barco y fumarme un buen cigarrillo”. Si éste es tu caso, lo más recomendable es que vuelvas a leer el libro desde el principio, porque, lo más probable, es que haya sido tu cerebro adicto el que haya interpretado todas mis palabras.

Recuerda que no tener ganas de fumar o no presentar abstinencia, no significa que hayas aprendido a “controlar” la adicción. Al Carcelero nunca se le gana, simplemente se le ignora como a un parásito que al final tiene que marcharse de tu cuerpo porque se da cuenta que, en él, no puede conseguir su ansiada “comida”. No busques ser más inteligente que él, ni más audaz, ni más rápido. No intentes distraerle, ni mofarte de él. No le pongas a prueba, porque te vencerá. Si le das un solo centímetro, él se apoderará de nuevo de todo tu cerebro, volviendo a dejar a tu Capitán en un segundo plano, aplastado, ahora sí, por distorsiones aun más potentes y pesadas. Si logra controlarte de nuevo, pensarás que es indestructible, y reconquistar lo perdido será mucho más complicado. En tu mano está ganar o perder.