Capítulo 13

Otro de los mecanismos de los que se vale nuestro querido amigo, el Carcelero, es tu confianza o, más bien, tu exceso de confianza. Es muy frecuente oír de algún fumador eso de “me llevé varios años sin fumar, y por culpa de una boda, aquí me tienes, fumando a todas horas”. Recordemos que hay personas que quieren dejar de fumar para fumar en ocasiones especiales o de vez en cuando. Lo siento, eso no es “dejar de fumar”. La adicción sigue viva, te fumes 2 o 200 cigarrillos al año, así de claro. Si has entendido correctamente, a través de Fumabook, cómo funciona la adicción, te resultará fácil no caer en este tipo de errores. El cigarrillo no te aporta placer, solo instaura y mantiene una necesidad. Así de simple. Si vuelves a fumar, establecerás de nuevo esa necesidad y requerirás seguir fumando para satisfacerla. No hay boda, bautizo, comunión, partido de fútbol, ceremonia ni fiesta alguna que justifique el consumo de un único cigarrillo. Al igual que un acontecimiento triste no ha de arrastrarte a la mazmorra del Carcelero, un suceso alegre o divertido tampoco tiene que ser la sentencia para regresar a su celda.