Capítulo 12

Dejar de fumar puede equipararse a una situación en que uno parece perder algo muy importante en su vida. Esta supuesta pérdida, requiere de una especie de “duelo”, es decir, un proceso de digestión emocional. Esto mismo es lo que ocurre cuando se rompe una relación sentimental. Ante tales circunstancias, podemos tomar dos caminos: o pensar que es lo mejor para nosotros y reorientar nuestra vida, o vivir echando de menos a esa persona, idealizándola y pensando que no volveremos a encontrar otra igual. En algunas ocasiones, ocurre que la pareja vuelve a encontrarse y, esto, le sirve a la persona para darse cuenta que, aquella persona que tenía idealizada, no era en realidad tan “ideal”. Es decir, a veces, un único contacto nos sirve para desmontar aquella “película” que habíamos construido en nuestra cabeza. Esto mismo ocurre en los fumadores. Dejan de fumar y están las primeras semanas o meses dándole vueltas a la misma idea: “y si me fumara un cigarrillo…y si me fumara un cigarrillo… y si me fumara un cigarrillo…”. Hasta que un día no resisten, caen y se lo fuman. Es frecuente que, tras este breve lapsus de contacto con la droga, la persona se dé cuenta del nulo valor que le proporciona el cigarrillo (incluso de lo desagradable que puede llegar a ser). En ese momento se hace consciente del error de haber estado todo ese tiempo anhelando un cigarrillo. Es el instante en que se produce el auténtico Aprendizaje. Ese cigarrillo era como una piedra en la que teníamos que tropezar sí o sí, necesariamente, para poder llevar a cabo un correcto Aprendizaje. Por eso, la próxima vez que te ocurra esto, no te sientas tan mal. No obstante, y como no podría ser de otra manera, esta lección es una arma de doble filo. ¡CUIDADO! En ningún caso ha de buscarse conscientemente este error. Es decir, no vale eso de “me voy a fumar un cigarrillo, que Fumabook me ha dicho que me va a enseñar un montón de cosas”, en absoluto. Fumarse un cigarrillo termina, en la mayoría de las veces, en una vuelta o regreso a nuestra adicción de forma permanente. Lo que trato de hacerte ver es que, si ocurre, si no lo has podido evitar, si ha ocurrido algún suceso que te ha empujado a ello sin que “aparentemente” pudieras haber hecho nada, te perdones, saques tu Aprendizaje y sigas tu camino libre de tabaco. ¡Pero no busques ese cigarrillo, por favor!

Es preciso que sepas que, la mayoría de los que hoy somos libres (no fumadores), pasamos por ese desliz de ponernos ese veneno entre los labios. No pienses que eres lo peor del mundo si te sucede a ti, ni mucho menos.

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