Capítulo 12

Humildad

Al igual que aconsejamos crecernos para no sentirnos humillados y derrotados por el Carcelero, al liberarnos del tabaco, también es preciso actuar con una necesaria humildad. Como decimos, la adicción puede llegar a construir verdaderos engaños que, cuando menos te los esperes, aparezcan de improviso y con gran contundencia. No bajes la guardia en ningún momento y actúa sabiendo que tu cerebro adicto no desaparecerá en dos días. Sé humilde y sincero contigo mismo. Esa humildad te permitirá estar atento en todo momento y no caer en el gran error de experimentar un indeseado “exceso de confianza”. Cuidado con decir eso de: “¡Lo dejé hace una semana y estoy fenomenal, esto está hecho!”.