Capítulo 12

Por otra parte, es muy importante que comprendas que todos los cambios que se dan tras apagar el último cigarrillo son muy lentos. Te voy a poner un ejemplo:

Imagina que te llenan de arena uno de los bolsillos de tu pantalón. En él te hacen un pequeñísimo orificio por el que cabe únicamente un grano de arena. Te dan la orden de empezar a caminar y avisar cuando consideres que se ha vaciado aproximadamente la mitad de tu bolsillo. Cuando empiezas a realizar este experimento, la salida de arena es tan lenta, grano a grano, que es imposible percibir los cambios de peso. Echarás a andar y, en algún momento, sentirás que queda muy poca o ninguna arena. No habrás sido capaz de avisar cuando tu bolsillo había perdido la mitad de su contenido. Es decir, los cambios en el peso de tu bolsillo habrán sido imperceptibles o inapreciables. Esto mismo que ocurre con el bolsillo de arena, es lo que sucede cuando empiezas a dejar de fumar. Los cambios son tan sutiles, que escapan a la percepción humana. Lo más frecuente es que llegue un día que te despiertes y digas “¡Anda! Ayer estuve en una fiesta y no me acordé nada del tabaco”. Este punto tiene una importancia real altísima, porque son muchos los que se desesperan cuando no aprecian cambios evidentes en su estado de salud, deseo de fumar o síntomas de la abstinencia.

El reto de dejar de fumar lo debes afrontar sin grandes expectativas, sin prisas y con mucha paciencia.