Capítulo 12

Bolsillo con arena

Muchos fumadores, al poco de dejar de fumar, se quejan y se desesperan al no ver cambio alguno en: el descenso en las ganas de fumar, la desaparición de los síntomas de la abstinencia, el tiempo empleado en pensar en el tabaco o en la mejoría física (la piel, la respiración, etc.). Mi primera recomendación es no estar pendiente de si llegan o no estas mejoras. Tampoco has de obsesionarte con algunos signos propios y habituales en las primeras semanas sin fumar, como pueden ser: mucosidad en la garganta, una pequeña tos, etc. Son síntomas normales. Si crees, en algún momento, que debes ir al médico y preguntar, ve, pero no te recrees en estos detalles. Respecto a las mejoras “visibles” en la salud física de la persona, no hay que tener unas expectativas muy ilusorias del tipo: se me quitarán las arrugas de la cara o mejoraré mi capacidad pulmonar rápidamente para correr en un mes una maratón. NO, esas cosas no se producen al dejar de fumar.