Capítulo 11

Muro de ladrillos

Imagina que transitas por un camino y que, de repente, te encuentras un alto muro de ladrillos frente a ti. Intentas empujarlo, golpearlo con tus puños y con tus pies, pero es muy resistente. Enseguida te haces daño en los nudillos, sangras y desistes en el intento de derribarlo.

Visualiza esta otra situación bien distinta. Ahora no te topas con un muro, sino con un montón de ladrillos apilados. Coges uno con la mano y lo lanzas contra el suelo. ¿Te das cuenta? Ese ladrillo es frágil y ligero. Te animas y empiezas a coger uno a uno, rompiéndolos sin descanso. Al poco tiempo, por fin has logrado despejar el camino y continuar con tu viaje.