Capítulo 11

El lenguaje

Otro de los aspectos que hay que tener muy en cuenta desde el minuto uno, es decir, desde la Preparación, es el lenguaje que vamos a utilizar a la hora de hablar del tabaco. A continuación, voy a citarte las recomendaciones generales más importantes:

1. Intenta evitar “narrar” a diario y a cada minuto las sensaciones que te va provocando el hecho de dejar de fumar. No son importantes, y si les haces demasiado caso, tomarán protagonismo y te perjudicarán. Esto deberás aplicarlo tanto en tu entorno social como en el grupo de Fumabook. No es bueno convertir el muro del grupo en un pañuelo de lágrimas donde todos “vomitemos” a diario toda nuestra desgracia y rabia. Nuestro principal objetivo es el de resolver vuestras dudas y poner en jaque a vuestras distorsiones cognitivas. Proclamar a los cuatro vientos que “la vida es una mierda” no nos servirá de nada.

2. Muestra a través de tus palabras tu intención de no dejarte llevar por el Carcelero. No permitas afirmar frases del tipo: “Qué pena me da dejar de fumar, lo voy a echar de menos toda mi vida”. Aunque debes trabajar estas falsas creencias en el diario personal, mi recomendación es que no las incluyas en tu conversación habitual con las demás personas. Sé tú quien hable y no tu cerebro adicto. Ponte firme y niégate a seguir con este golpe de estado mental.

3. Al tabaco no se le deja ni se le abandona, al tabaco se le ELIMINA. Aunque muchas veces es inevitable usar toda esta terminología, es mejor decir “voy a eliminar al tabaco de mi vida” que “estoy abandonándolo”. Mi expresión preferida es “me estoy liberando del tabaco”. Úsala todo lo que puedas. El tabaquismo es una condena, un castigo, que mejor forma de decirlo: ¡LIBÉRATE DEL TABACO!