Capítulo 11

Curva de necesidad y nuevas tareas

Como hemos dicho repetidamente, cada fumador es un mundo, pero esto no solo se produce a la hora de formar sus propias distorsiones cognitivas, sino también en la manera en que estructura el consumo de cigarrillos. Hay quienes se lo fuman nada más levantarse de la cama y, en cambio, hay otros que no lo hacen hasta llegada la tarde. Algunos fumáis durante las comidas, otros no. Dada estas “diferencias individuales” en la conducta de fumar, te recomendaría que, antes de empezar, en plena fase de Preparación, lleves a cabo lo que denomino como “CURVA DE NECESIDAD”. Recuerda que fumar nunca es un placer, que realmente no gusta. Más bien supone cubrir una necesidad más como la de comer, beber o dormir. La diferencia es que fumar no es una necesidad fisiológica básica que venga “de serie” en nuestro ADN, sino más bien supone un tipo impuesta por nuestro cerebro adicto: el Carcelero ansioso de su dosis de nicotina. Esa “necesidad” no se desarrolla de la misma manera en todos los fumadores. Un porcentaje “sacia” al Carcelero con 3 cigarrillos al día, otro con 5, 10, 15, 30 o, incluso, con la tremenda cifra de 80. El número no es lo único que distingue a un fumador, también lo hacen otros factores como son: los situacionales (tras el almuerzo, después de mantener relaciones sexuales, al despertar, etc.) o los del estado de ánimo (fumo cuando me estreso, cuando me siento triste, etc.). Éstas y otras variables hacen que fumes “x” cigarrillos al día repartidos en momentos o situaciones concretas, dibujando a lo largo del día tu “curva de necesidad”. Esto permite comprender que no es que haya cigarrillos que gusten más, sino momentos o situaciones en los que se hacen más necesarios. Esta curva de necesidad se puede visualizar a través de una representación gráfica como la que se muestra a continuación, y donde podrás observar cuáles son las horas en el día donde tu consumo es mayor o menor.