Capítulo 10

Si tu meta es dejar de fumar con la idea de fumar, la mejor recomendación es que no dejes de fumar. Te lo digo en serio. Dejar de fumar teniendo esa idea en la cabeza es la peor forma de empezar este Aprendizaje. Las creencias erróneas no las vamos a eliminar de un plumazo en dos días leyendo un libro, pero sí, al menos, debemos llevar a cabo un acto de fe que ponga en entredicho esas distorsiones cognitivas. Lo que quiero hacerte llegar es la idea de que, “si sigues pensando que fumar es un placer o algo que te gusta”, si aún no comprendes que es una “necesidad impuesta por la adicción” (recuerda el ejemplo del pastel y del pan duro), deberás creértelo ciegamente y decirte: “vale, ahora mismo no lo veo con claridad, pero he de comprender que fumar no puede gustar ni aportar placer. Aunque no lo veo, tengo que poner de mi parte para hacerme la idea de que, en un futuro, lo entenderé con absoluta claridad y que, por ello, no tendrá cabida fumarme un cigarrillo, sea cual sea la circunstancia que se dé en mi vida”.