Capítulo 1

Pues que, seguramente, se la regalaría a alguien y no la volvería a coger en su vida. El niño cae, se levanta, corrige la forma de agarrar el manillar, de doblarlo en las esquinas, de frenar, de usar los pedales. Incluso, el niño aprende a derrapar, a bajar escaleras, a montar con una sola rueda o sin manos, a hacer florituras. El niño está enriquecido por un entusiasmo que, poco a poco, con la edad, parece ir disipándose. Por ello, es muy importante hacerse muy consciente que, al igual que el niño que sufre una herida en la rodilla vuelve a levantarse y a intentarlo, el fumador debe empeñarse en el gran viaje hacía la libertad de la adicción con una mente abierta, renovada y llena de ilusión para superar los retos que se le vayan presentando. La rendición no es una opción. Como en cualquier proceso de Aprendizaje, no deberás convertir el proceso en una simple “prueba de resistencia” ¿Qué quiero decir con esto? Que caer de la bicicleta y sangrar por una herida no te regala en sí el Aprendizaje. Deberás estar atento en qué aspecto concreto has fallado para no volverlo a repetir en la siguiente ocasión y no caer de nuevo. Hay personas que creen que dejar de fumar es cuestión, sin más, de resistir el malestar hasta que desaparezca. No es así de sencillo. No es cuestión de ir parando golpes como si uno fuera un saco de boxeo, ni mucho menos. Hay que aprender y no dejar de aprender hasta ir depurando tu propio método para que, vivir sin fumar, te sea sencillo y puedas mantenerte toda la vida sin tabaco, sin echarlo de menos, sin sentir tristeza y estando seguro que ha sido una de las mejores decisiones tomadas desde que naciste.