Capítulo 1

Hay autores y algunos psicólogos que afirman que dejar de fumar es fácil si sabes cómo hacerlo. La clave de esta frase es que “saber cómo” no se reduce al conocimiento de una teoría, sino, también, a la práctica, al entrenamiento, a sumar intentos, al ensayo-error. Y claro, esta práctica no suele ser tan “fácil”. Obviamente, para un pianista con 30 años de experiencia, tocar el piano es fácil, pero si le preguntas cómo le fue en los primeros años de solfeo y ejercicios con las manos en el conservatorio, te dirá que lo que se dice “fácil” no fue, posiblemente divertido e interesante, pero sencillo, no. Cuando el proyecto de dejar de fumar se asocia a un proceso de Aprendizaje, la probabilidad de éxito aumenta, eso no lo dudes. Si el ser humano se rindiera cada vez que sintiera miedo o inseguridad ante algo nuevo, o desistiera al cometer algún error, no lograría caminar, correr, ni tan siquiera comer. Uno de los aspectos claves que he percibido en los fumadores, es la dificultad que presentan para asimilar este enfoque. Realmente, los grandes retos a los que se debe enfrentar un ser humano, en cuanto a Aprendizaje se refiere, se producen durante la infancia y adolescencia. Es cuando aprendemos a caminar, jugar al fútbol, tocar un instrumento o establecer las bases sólidas de un nuevo idioma. En la edad adulta todo parece costar más. Esto se debe a la capacidad que tiene el niño de superarse, de aprender y de divertirse mientras lleva a cabo este Aprendizaje. ¿Qué ocurriría si el niño se dejara llevar por el miedo ante la falta de equilibrio la primera vez que montara en bicicleta?