4º día

  1. En primer lugar, que es muy frecuente que estos pensamientos erróneos pongan en entredicho nuestras capacidades para dejar de fumar. Ante un intento fallido, es habitual echarse las culpas a uno mismo. Es muy importante comprender que todas las dificultades que se nos presenta ante el tabaco se deben a la adicción, y no a nuestras capacidades personales. Si concluyo que yo no tengo cualidades para dejar de fumar, me sentiré incapacitado para ello, me rendiré y no querré intentarlo en un futuro. Por ello, para poder atacar a la adicción y NO a nosotros, es necesario crear una figura que la personifique y la represente: El Carcelero. Él es el responsable de todo lo malo que te sucede respecto al tabaco, y no tú. Así, atacar a algo externo resulta más lógico y sencillo que hacerlo contra nosotros mismos. Es necesario colocar al enemigo fuera de nosotros.