No todo lo produce la falta de nicotina

 

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Intentemos ser claros y breves en algo que, a veces, es difícil de comprender. Empecemos desde cero para no perdernos. La adicción se convierte en una necesidad de nuestro organismo más como es la de beber, comer o dormir, de modo que si no la satisfacemos (fumando un cigarro) nos sentimos mal.

Ya hemos dicho que las necesidades básicas para la supervivencia (como comer o dormir), producen un malestar cada vez mayor si no las satisfacemos, llegando a producir la muerte en última instancia. El malestar que produce la necesidad de fumar es distinto, con el tiempo va desapareciendo y nunca nos llega a matar. Cuando intentamos dejar el tabaco, solemos sentirnos muy mal, por ello volvemos.

Para justificar nuestra derrota elaboramos creencias erróneas dirigidas siempre a convertir al tabaco en un elemento indispensable en nuestras vidas. El hecho de imaginar nuestro día a día sin eso tan indispensable nos produce MiedoEste miedo es el eje principal del problema del tabaco. El miedo se expresa de muy distinta forma en cada fumador: unos piensan que nunca volverán a ser felices, otros creen que su deseo de fumar durará toda la vida, muchos piensan que no podrán gestionar sus problemas familiares o laborales, o temen caer en una depresión o en un trastorno ansioso grave, etc.

Sea cual sea tu miedo, he de confesarte que nunca llegará a materializarse. ¿Recuerdas cuando tras ver una película de terror sentías miedo al ir solo al baño en medio de la oscuridad? Realmente sabías que no ibas a encontrarte con ningún monstruo ni asesino, pero a pesar de ello el miedo se apoderaba de ti. Con el tabaco pasa igual. Pues bien, este miedo puede llegar a tener un poder totalmente irracional. Sigamos.

Hay muchas personas que ya comienzan a sentir bastante malestar el día previo a dejar de fumar. Con nicotina en la sangre, ya empiezan a experimentar sensaciones adversas. Claramente estos síntomas no son producto de la abstinencia, pues aún estamos fumando. ¿Quién es el causante de este malestar? el Miedo.

Ahora, entonces, cabe una pregunta fundamental. Una vez iniciamos nuestra vida sin fumar ¿qué porcentaje de ese malestar que sentimos se debe a la falta de nicotina y qué porcentaje a nuestros miedos?Responder a esta cuestión es imposible, pero comprender la pregunta formulada es de vital importancia. Estamos diciendo que parte del malestar que sentimos no se debe a la falta de nicotina (abstinencia), se debe al miedo.

Cuanto más miedo, peor lo pasaremos y más nos costará dejar de fumar. El Miedo es el gran obstáculo a la hora de vencer a la adicción. El miedo no deja de ser una emoción que deriva de unos pensamientos. Estos pensamientos son aquellas creencias erróneas de las que solemos hablar y que se llaman distorsiones cognitivas. ¿Recordamos para que servían estas creencias erróneas? Para aliviar esa incomodidad interna o incongruencia psicológica (llamada disonancia cognitiva) que se producía al chocar dos elementos contradictorios en nuestra mente, en este caso, “fumar” vs “pensar que fumar es perjudicial”.

Una vez comprendida esta cuestión, lo único que nos queda es trabajar con esas creencias erróneas… ¿cómo? Escribiendo nuestro Diario Personal, leyendo el blog, viendo los vídeos y compartiéndo nuestros miedos con el grupo. Todas esas creencias erróneas son como una bolsa de pus putrefacto que habita en nuestro cerebro y tenemos que extraer y airear. No tenemos que tener vergüenza a sacarlas fuera, pensar sobre ellas, reflexionarlas, escribirlas, compartirlas, etc. Todo lo que nos quedamos dentro, se enquista y se pudre. No hay mejor ejercicio que dejar pasar la luz al interior de nuestros miedos para comprobar que no son ciertos.

Debes saber que cuando dejas de fumar y te encuentras tan mal que te quedas todo el día en el sofá o metido en la cama inmerso en un mar de angustia y tristeza, no está provocado por la abstinencia. La falta de tabaco no hace eso. La ausencia de cigarrillo no produce por sí sola que llores un día tras otro y se apodere de tu voluntad por completo…ahí hay algo más. El Miedo es el que te bloquea, te agita, te paraliza y te hunde. Tienes que ser más fuerte que tus miedos. Tienes que salir contra todos tus huracanes internos, ducharte, vestirte e irte a la calle aunque tu mente te diga lo contrario. Si te dejas dominar por tus miedos, el triunfo no llegará.

Mucho del poder que posee la nicotina se la atribuimos nosotros

Los miedos tienen la capacidad de amplificar la abstinencia, haciéndote creer que la situación es insuperable

P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook

www.fumabook.com

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