¿Cómo puedo ayudarle para que deje de fumar?

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Las dificultades que experimenta un fumador a la hora de eliminar al tabaco de su vida, representa un conjunto de emociones y pensamientos difíciles de imaginar por alguien que no ha fumado nunca o lo ha hecho de forma muy esporádica. Por ello, lo primero que debemos hacer, es sentir por él un profundo respeto.

Podemos encontrar dos situaciones:

  1. En la que el fumador no quiere dejar de fumar: En este caso tenemos un doble objetivo. Por un lado, «desear dejar de fumar» y por otro, «lograr dejar de fumar». Estamos en una situación que debemos plantear a medio o largo plazo.
  2. En la que el fumador quiere, pero no consigue dejar de fumar: Es la situación donde el sujeto desea liberarse de la adicción, pero no encuentra la manera de lograrlo. Estamos frente a un objetivo a corto o medio plazo.

En otros post veremos con detenimiento qué hacer en cada caso. De momento, es importante que sigas las siguientes recomendaciones:

  1. Un sujeto debe dejar de fumar porque esté realmente convencido, y no porque se lo imponga nadie. El uso de castigos o reprimendas solo puede conducir a que el fumador se atrinchere más en su adicción.
  2. No recriminarle cada cigarro que se encienda ni la sospecha de que se haya fumado algún cigarro a escondidas.
  3. No debemos cuestionar sus capacidades. Tenemos que evitar frases del tipo “tú no tienes fuerza de voluntad”, “tú no haces nada por dejarlo”.
  4. Trataremos de rechazar afirmaciones que puedan generar sentimiento de culpa. Por ejemplo: “con tu humo estás matando a nuestros hijos”.
  5. Cuando esté dejando de fumar, no le recriminaremos su estado de ansiedad o irritabilidad inducido por la abstinencia. Por ejemplo “estás insoportable, prefiero que fumes a verte así, te vas a cargar la relación”.
  6. No compararle con alguien que haya logrado vencer al tabaco ni con nosotros mismos. Cada persona es un mundo distinto y debemos ser muy respetuosos con cada circunstancia.

Antes de un intento, debemos ofrecer todo nuestro apoyo con un discurso del tipo: “Aquí me tienes para lo que necesites. Sé que van a ser meses muy duros, pero yo estaré a tu lado. Comprendo que estarás más nervioso o de peor carácter, pero aquí estaremos los dos para poner todo de nuestra parte para superar este objetivo. Da igual cómo te vea, no te lo voy a reprochar”.

Por otra parte, y mientras llegue el día, sí que se deben implantar algunas normas de convivencia: Por ejemplo, acotar las zonas donde sí está permitido fumar dentro de casa (por ejemplo, en la terraza); no fumar dentro del coche; no fumar en presencia de los hijos (este tema es muy controvertido, pero la protección de los menores es primordial), etc. Hay que llegar a un consenso donde debe prevalecer la defensa de la salud de los que nos rodean.

Para ayudar a alguien a dejar de fumar debes ponerte de su lado, nunca en su contra

P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook

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