2º día

La consecuencia directa de esta combinación de pensamientos irreales o erróneos es el Miedo. Es decir, tu cerebro imagina, según esos pensamientos, una vida sin tabaco mucho peor de la que tienes como fumador. Esa preocupación genera un miedo que es el núcleo fuerte, la gasolina con la que la adicción logra mantenerte. Si se controla el miedo, el malestar que sientas al dejar de fumar será menor y tus probabilidades de éxito aumentarán. Lógicamente, para disminuir este miedo, antes, hay que controlar esas creencias falsas o pensamientos erróneos que hemos mencionado. ¡Hay que atacar al problema en su raíz!